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Tú, amigo que tienes tu negocio, o estás comenzando un negocio, o que piensas comenzar uno, por favor no te olvides de contar con la más poderosa herramienta (o recurso), con la que te permitirá (o te impedirá) llegar adonde deseas. Es una herramienta que te dará la posibilidad de superar obstáculos (o te hará estrellarte con ellos) y que, en fin, será tu mayor aliada o, si así lo elijes, tu gran enemiga.

¿Sabes a cuál me refiero? A tu mente, esa coqueta y traviesa dama, caprichosa y poderosa, que tiene la capacidad de mover los hilos de nuestra vida a su antojo, si así se lo permitimos. Si tu mente no está alineada con tu negocio, si tienes dudas, si hay miedo, si las creencias limitantes impiden que tomes acción, si estás concentrado en lo negativo, si estás atado al pasado, nunca triunfarás.

¡Nunca! Y perdóname si soy tan contundente, pero hago esta afirmación con conocimiento de causa. Es decir, es algo que viví en carne propia durante buena parte de mi vida, un período en el que desperdicié mis dones y talentos, en el que divagué entre sombras y, como si estuviera perdido en un oscuro y tupido bosque, di vueltas en círculo una y otra vez, sin conseguir avanzar.

Y esa, tristemente, es la realidad de muchas personas, de muchos emprendedores y empresarios que creen que, con una buena cantidad de dólares, que con ímpetu y determinación lo van a lograr todo. No es así: más pronto que tarde se van a frenar y, lo peor, no sabrán cómo hallar la solución y, entonces, comenzarán a patinar en una realidad que los carcome.

Es una realidad espantosa, una situación tenebrosa. En esa época y con más de 10 años haciendo negocios, mi vida me puso pruebas que fui incapaz de superar principalmente porque mi mente iba para un lado y mi cuerpo, para otro, para el contrario. Y así no se puede avanzar, por supuesto. Lo más doloroso era que insistía en ir contracorriente y lo único que conseguía era reforzar las razones por las cuales me hundía más.

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En aquel momento, no sabía cuál era el problema y, como cualquier ser humano, lo busqué fuera de mí. Y, lo peor, fue que lo encontré: culpé a mis padres por la educación que me habían dado, a mis hermanos, a mis amigos, a mis clientes, a cualquiera que estuviera en mi radar. Con eso, lo único que conseguí fue enredarme más, provocarme heridas más profundas y muy dolorosas.

Hasta que, gracias a Dios, vi una luz al final del túnel. La salida, sin embargo, no fue fácil, no fue rápida, porque antes tuve que sacar de mi mente aquello que me hacía daño, mis creencias, mis experiencias y, sobre todo, mis pensamientos negativos. Ellos conformaban un explosivo coctel que echaba a perder lo que me proponía, tanto en mi vida, en mis relaciones, como en mi negocio.

Con el paso del tiempo, entendí algo aterrador: no había un enemigo, pero sí un responsable. Me explico: lo que me ocurría, absolutamente todo lo que ocurría en mi vida, era mi responsabilidad. No era que alguien moviera los hilos hacia el lado del mal, no era que estaba escrito que mi destino fuera fracasar, sino que mi mente estaba programada para equivocarme una y otra vez. Estaba programado para el fracaso.

Y eso fue, precisamente, lo que hice durante largo tiempo: errar una y otra vez, y otra más, y otra. Pero, como no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista, un día cambié. Bueno, la verdad, me ayudaron a cambiar: mis mentores, mi esposa Luciana (que en ese entonces todavía no era mi esposa) y algunas personas de mi entorno. Cambié, cambió mi vida, cambiaron los resultados.

Fue algo maravilloso, porque conocí la otra cara de la moneda del poder ilimitado de la mente. Así como lo negativo estaba a punto de destruirme, lo positivo me permitió salvarme, reinventarme. A través de un proceso de reprogramación mental, no solo logré borrar la programación negativa de mi mente, sino que además construí una nueva realidad en la que reinan la abundancia, la felicidad y el éxito.

Y lo mejor, el mensaje que quiero transmitirte en esta nota, es que tú lo puedes hacer. Claro, siempre y cuando cambies el chip en tu mente, siempre y cuando erradiques los pensamientos negativos y los sustituyas por los positivos. El proceso de reprogramación mental positivo, tiene la capacidad transformar y generar una nueva creencia que nos ayuda a sacar o debilitar la negativa que habitaba hasta entonces en nuestra cabeza.

Algo que desconocemos de la mente es que ella no distingue entre la realidad y la imaginación, la ficción. Para ella, son lo mismo y ese es un factor que podemos usar a nuestro favor. ¿Cómo? Si le enviamos mensajes positivos, pensamientos positivos y experiencias positivas, las tomará con gusto, inconscientemente. En otras palabras, así como acogió lo negativo, recibirá lo positivo.

Aprender a reprogramar nuestra mente es un hábito que todos deberíamos cultivar, una habilidad que todos deberíamos desarrollar. Cuando reprogramas tu mente, ves la vida diferente, creas una realidad diferente. Y mejor, claro. Te alejas de lo tóxico, negativo y destructivo y te enfocas en lo positivo y constructivo; tu vida comienza a fluir, brotan abundancia y felicidad.

Así, el éxito que deseas, sea cual sea la idea que tienes de ello, es una consecuencia. ¿De qué? De tus pensamientos, que condicionan tus acciones y tus decisiones. Esto es algo que todo emprendedor, empresario, persona de negocios, deben saber: requieren extirpar de su mente los mensajes negativos y saber cómo reprogramar su mente para la abundancia. Solo así serán exitosos.

Por supuesto, no es magia, no es algo que ocurra de la noche a la mañana, de un día para otro. Se trata de un proceso. Además, la reprogramación mental efectiva debe estar alineada con tus creencias, con tu visión de la vida, con tus dones y talentos, o de lo contrario chocarán entre sí y no obtendrás el resultado esperado. Tu vida es un universo y en él debe reinar la armonía.

Recapitulemos:

1.- Si eres emprendedor, o quieres convertirte en uno, necesitas reprogramar tu mente para el éxito, la prosperidad, la abundancia. Tienes que convertirla en tu gran aliada, que no sea tu enemiga

2.- Si eres emprendedor, o quieres convertirte en uno, debes salir de tu zona de confort, allí donde tus sueños hibernan y mueren aburridos. Tienes que reprogramar tu mente para ese proceso

3.- Si eres emprendedor, o quieres convertirte en uno, debes crear los hábitos que te permitan llegar adonde quieres y superar las dificultades. Tienes que entender que el éxito está en el proceso

4.- Si eres emprendedor, o quieres convertirte en uno, debes hacer de tu mente la más poderosa herramienta. Tienes que trabajar cada día con mensajes positivos que son los vehículos del éxito

5.- Si eres emprendedor, o quieres convertirte en uno, deben aceptar que el poder de tú mente es ilimitado. En consecuencia, tienes que dominarla al ciento por ciento, para que no te manipule

En conclusión, aprender a reprogramar nuestra mente es un hábito que todos deberíamos cultivar, una habilidad que todos deberíamos desarrollar. Cuando reprogramas tu mente, ves la vida diferente, creas una realidad diferente. Y mejor, claro. Te alejas de lo tóxico, negativo y destructivo y te enfocas en lo positivo y constructivo; tu vida comienza a fluir, brotan abundancia y felicidad.

¿Y tú? ¿Qué estas esperando?

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