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¿Serías capaz de hacerte daño de manera consciente? Estoy seguro de que 99 de cada 100 personas a las que les formule esta pregunta me responderán, casi automáticamente, que no. Un NO rotundo, en mayúsculas. Sin embargo, si complemento con otras preguntas el resultado será distinto, porque muchas veces no somos conscientes del daño que nos causamos.

¿Fumas en exceso? ¿Eres sedentario y no cuidas la dieta? ¿Descansas mal? ¿Vives estresado y de mal genio? ¿No acudes a chequeos médicos con frecuencia? Si la respuesta es sí a alguno de estos interrogantes, verás cómo tú mismo te causas un daño quizás irreparable. No lo haces a propósito, no es algo consciente, pero hay un daño, a veces grave. Lo mismo sucede con la zona de confort.

De la zona de confort se habla mucho en los últimos tiempos. Algunos creen que es algo parecido a un paraíso en el que todo lo que nos sucede es positivo y placentero. Como cuando estamos en vacaciones y nos vamos a la playa y nos tiramos sobre una toalla en la arena, a recibir el sol. Y no es así, por supuesto. Si así fuera, no tendría sentido salir de allí, nadie querría salir de allí.

Otros creen que es negativa y que lo que hay allí no nos conviene. Si así fuera, nadie se quedaría allí y seguramente no se llamaría de confort. Lo cierto es que la famosa zona de confort la componen todas aquellas situaciones y creencias, positivas y negativas, a las que estamos acostumbrados, es decir, que son una rutina habitual. Una rutina que puede ser consciente, o no.

Así sea algo negativo, como fumar o comer demasiados alimentos procesados o permitir que las personas de tu entorno tengan en control de tu vida, no nos atrevemos a cuestionarlo. ¿Por qué? Por nuestras creencias limitantes, a través de las cuales nos enseñaron que eso estaba bien, que así es como funcionan las cosas. Luego, casi siempre cuando el daño es irreparable, reaccionamos.

El verdadero problema detrás de la zona de confort es que prácticamente te paraliza. Es como si tu vida estuviera en estado de hibernación: estás vivo, pero no vives. Solo te mueves por inercia, es decir, cuando otros provocan el movimiento, porque tú no eres consciente, no eres autónomo. Permanecer allí más de lo necesario se traduce en la práctica en que renuncias a vivir.

Todos, absolutamente todos, habitamos en la zona de confort en algún momento de la vida. Por lo general, durante la infancia y la adolescencia, etapas en las que dependemos de nuestros padres, en casa, o de los maestros, en la escuela o la universidad. Sin embargo, a todos, absolutamente a todos, nos llega el momento de salir de allí, de abrir las alas y comenzar a volar libremente.

Lo malo es que como se trata de hábitos, de comportamientos que realizamos inconscientemente, sin darnos cuenta, es prácticamente imposible salir de la zona de confort si no contamos con la ayuda adecuada. Es por lo que diseñé para ti el Método Alfa, que consiste en 12 principios que te permitirán reprogramar tu mente y construir la vida que deseas, con abundancia y felicidad.

El primero de esos principios es Conscientemente. Cuando quieres cambiar tu vida, lo primero es saber qué quieres cambiar y lo segundo, saber cómo hacerlo. En el caso de la zona de confort, es necesario identificar cuáles son esos hábitos, cuáles son los comportamientos que te impiden avanzar, que te mantienen en ese estado de hibernación. Es una tarea compleja y dolorosa.

Cuando eres consciente de lo que la vida tiene reservado para ti, de lo que está al alcance de tu mano, cuanto adquieres el conocimiento necesario para enfrentar a tus enemigos, cuando te das la oportunidad de estar acompañado por alguien que ya pasó por lo mismo y pudo superarlo, es entonces cuando puedes gozar de los grandes beneficios de la reprogramación mental.

Acá te menciono diez:

1.- Podrás conocerte. Una de las razones por las cuales nos quedamos atados en la zona de confort es porque no sabemos en realidad quiénes somos o de qué somos capaces. Descubrirás dones y talentos que desconocías y desarrollarás habilidades que te ayudarán a ser tu mejor versión

2.- Adiós a los miedos. Los temores que nos paralizan y nos impiden luchar por nuestros sueños se extinguen cuando somos conscientes de nuestros actos y decisiones y cuando tomamos el control de nuestra vida. Sin miedos, verás que estás en capacidad de lograr lo que deseas, literalmente

3.- Tendrás más confianza. A sabiendas de quién eres y sin miedos que te paralicen, rebosarás de confianza. Te sentirás invencible, actuarás con decisión y convicción y, lo mejor, podrás adoptar decisiones más sanas. Y cuando haya dificultades tendrás la fuerza necesaria para superarlas

4.- Serás más productivo. Gracias a que los estímulos que saldrán de tu mente serán positivos y constructivos, los resultados que obtendrás también serán distintos, mejores. Cuando sales de tu zona de confort, la mente deja de ser perezosa y te abre un abanico ilimitado de oportunidades

5.- Disfrutarás cada día. Cuando te liberas de las ataduras, cuando la vida te abre de par en par la puerta de las oportunidades, de las bendiciones y de la abundancia, cada día es una aventura que quieres vivir al máximo, con intensidad. Reprogramar tu mente hará que adores tu vida

6.- Tu pensamiento será más abierto. Y positivo, y constructivo. Detectarás las situaciones y las personas tóxicas y las evitarás a toda costa, a sabiendas del daño que te provocan. Tu mente te mostrará el mundo de otra manera, serás más tolerante y comprensivo, una persona agradable

7.- Amarás los desafíos. Sin miedos, sin creencias que te limiten, emprenderás aventuras que en el pasado te atemorizaban. Y cada avance significativo significará una alegría incontenible que alimentará tu espíritu. Querrás más, y más, y no te detendrás. Serás un conquistador sin límites

8.- Vivirás el presente. Te despojarás de la carga del pasado, que ya no pertenece y que no lo puedes cambiar. Y dejarás la ansiedad por el futuro, que todavía no llegó y no lo puedes controlar. Apreciarás el valor de cada día, de cada oportunidad, y lo aprovecharás para seguir creciendo

9.- Serás más independiente. Entenderás lo que vales como persona, y lo agradecerás. Pondrás tus dones y talentos, tu conocimiento y experiencia, al servicio de otros. Te despojarás de ataduras, te liberarás de apegos, llevarás una carga más liviana. Harás tu vida, la que tú quieres

10.- Te rodearás mejor. Al reprogramar tu mente, al cambiar tus hábitos, al ver el mundo de otra manera, al construir una vida distinta, también atraerás personas y ambientes diferentes, sanos y constructivos. Personas mejores que tú que te ayudarán a crecer, a ser tu mejor versión

¿Serías capaz de hacerte daño de manera consciente? Sí, ya sabes que sí es posible. Aunque no quieras, con los hábitos y rutinas que cultivas cada día, con los pensamientos negativos, con las creencias limitantes, sí es posible. Pero, y esta es la buena noticia, también es posible cambiar tu vida y construir una en la que seas feliz, en la que haya prosperidad y abundancia. ¿Quieres hacerlo?

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