Siempre Arrancamos Perdiendo.

Hace unos 25 años, una mañana de 1995, mi fallecido padre nos convocó a mí y a mis otros 4 hermanos a una reunión familiar. Él era de tener ese tipo de actitudes, reunirnos y de pronto hablar de temas que no eran muy importantes. Sin embargo, esa reunión era diferente.


Estaba mi papa, mi mama, nosotros 5 y el abogado de la empresa familiar. La reunión duró una hora y algo, pero dejaría marcas en cada uno de nosotros para siempre. Mis padres habían decidió solicitar la convocatoria de acreedores para intentar salvar la empresa. La función del abogado era explicarnos más o menos lo que iba a suceder en los próximos meses y sinceramente poco entiendo que cuerno hacíamos ahí 5 chicos de entre 15 y 22 años. En fin.


Prácticamente nada de lo que escuchamos nos preparó para lo que se vendría a continuación. Desde el mismo momento en el cual el edicto fue publicado en los diarios locales, nuestra vida cambio para siempre. En pocas palabras y para no darle muchas vueltas al asunto, prácticamente todo lo que habían construido durante muchos años de trabajo, se desvaneció y paso a formar parte de otra empresa y muchos bienes desaparecidos en nuestro país.


Se perdió absolutamente todo lo material y dejo el mayor de los aprendizajes.
Me tomo muchos años comprender todo lo que sucedió a partir de ese momento. Me llevo estudios sobre el funcionamiento de la mente, aprendizajes diarios acerca de cómo el miedo nos termina condicionando en todas nuestras decisiones y, sobre todo, aprender que la confianza es algo que lleva muchísimos años construir y que se pierde tan fácil como el dinero en un tragamonedas.


Soy emprendedor desde la cuna, generador de trabajo digno y un hacedor apasionado. La mayor lección que aprendí por aquellos tiempos es que los de mi clase, siempre arrancamos perdiendo.


¿Pero qué quiere decir esto de arrancar perdiendo?


Verás, cualquier persona que tiene un sueño arranca perdiendo, casi nunca cuenta con los medios o la holgura financiera para poner en practica ese sueño, para llevarlo del plano espiritual al plano físico. Los emprendedores no somos la excepción, cuando comenzamos cualquier proyecto, no contamos con todos los recursos para hacerlo realidad.
Recuerdo cuando comencé en 1996 con una de mis empresas y el principio fue tal como te lo describo, arranque perdiendo y seguí perdiendo por mucho tiempo antes de poder ganar.

!Es el momento de manifestar más dinero, salud y felicidad!


Esto es algo que le sucede a todos los emprendedores. No comienzan un negocio con clientes, facturación, dinero en su cuenta bancaria ni tampoco una proyección de crecimiento sostenido. Todo lo contrario. Comienzan a hacer y a cometer errores en base a lo que creen que es lo correcto.


Poner una idea en funcionamiento, un sueño en movimiento, además de dinero, cuesta vida. No existen garantías, no hay nadie de ningún partido político que te acompañe, ni siquiera tus parientes creen en ti y pareces un loco con poco futuro. Así funciona aquí y en prácticamente cualquier parte del mundo.


Lo peor de todo es que 9 de 10 emprendimientos en nuestro país, fracasan, mueren, dejan de existir. Y lo digo con pesar, porque estos sueños, estos emprendimientos son en muchos casos, la llama interior de una persona que soñó con la libertad y la riqueza. Con poder alcanzar la riqueza en sus 4 tipos. Riqueza financiera (dinero), riqueza social (relaciones), riqueza temporal (libertad de horarios) y riqueza física (tener plena salud).

Siempre comenzamos poniendo algo antes de recibir. Siempre comenzamos el mes con compromisos y cero ingresos. Siempre tenemos que convivir con la incertidumbre. Siempre asumimos compromisos. Siempre estamos buscando nuevas formas de mejorar y de crecer. Siempre tenemos un ojo que nos controla (el Estado), para llevarse su parte de nuestro sueño, sin importar si sale bien o mal. Siempre arrancamos perdiendo.


Hoy, luego de más de 30 años emprendiendo, te puedo asegurar que bien vale la pena. Que no cambiaría esto por ningún sueldo fijo. Que aprender a vivir con la incertidumbre, es lo mejor que me paso, porque perdí el miedo a hacer y también perdí el miedo a perder, porque tengo claro que así es como se arranca: perdiendo.


No escribo para todo el mundo. Lo hago en particular para todos aquellos que tiene un emprendimiento (sea cual sea), que hoy por hoy no la están pasando bien, que se sienten bastardeados por el poder político que no reconoce nuestro rol en la sociedad, que ven desaparecer sus sueños, que tienen que afrontar pagos de salarios y no saben con qué recursos, que caen en la trampa del crédito para financiar gastos (algo inviable) y que, en definitiva, no saben qué hacer.


La respuesta es más compleja que nunca. La elección es dura y las opciones son muy pocas. Aguantar parece la correcta, pero tiene trampas por doquier. Cerrar, significa matar el sueño o ponerlo a dormir hasta que aclare y también tiene trampas. Reinventarse parece una opción linda, pero casi nadie sabe que cuerno quiere decir eso.
Desde mi óptica, cada uno va a terminar haciendo lo que pueda. Ni más, ni menos. Y está bien.


Solo quiero decirte que no bajes los brazos, pero que lo hagas de manera inteligente. Que está bien cerrar si es lo correcto. Que está bien aguantar si eso no compromete tu salud ni la de los tuyos. Que no hacer nada, también es una decisión difícil. Que no prestes atención a quienes te critican porque haces, igual te van a criticar.


Me desvele temprano pensando en aquella reunión de 1995. Uno de mis negocios tiene cero facturaciones desde hace varios meses y difícilmente tenga algo para vender en los próximos meses. Me desvele porque tengo varias personas a quien abonar sus salarios y a diario reviso si cuento con algún apoyo del Estado (mi socio eterno). Me desvele porque me incomoda ver personas que agreden a otros sin siquiera ponerse en su lugar.
Muchos sueños están muriendo, pero déjame decirte algo, muchos otros están naciendo y viendo la luz.


Nunca bajes los brazos. Alcanzar la riqueza plena es posible y vale cada alegría.
No permitas que el miedo se meta en tu mente. Toma decisiones. Nunca es el momento ideal y eso hace que siempre sea el momento ideal.


Siempre arrancamos perdiendo y parece que esta vez, no será diferente.
Te deseo lo mejor. Pablo Vallarino.

Siente la libertad de compartir con quien gustes.

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